20 sept. 2016

"Niños que se despiertan mucho de noche"


A veces los adultos nos ponemos tan ansiosos con los bebés que acabamos por meter la pata sin darnos cuenta.

Uno de los deseos más acariciados por los papás de niños pequeñitos es que estos duerman de corrido toda la noche, porque naturalmente eso les permite dormir bien a ellos.

Pues bien, en este artículo que recomiendo, que ya tiene sus años en internet, el pediatra Jesús Garrido García nos habla de cómo hacer para que nuestro bebé duerma más tiempo y mejor durante sus periodos de sueño.

Él no lo menciona claramente, pero en los dos "errores", como él los llama, hay en juego componentes psicológicos de los adultos. Estos dos "errores" son:

1) Creer que el niño se despertó cuando en realidad solo se está acomodando, y en consecuencia, despertarlo

Es interesante cómo juega aquí el componente de la ansiedad. El adulto está tan ansioso por atender a su hijo, que lo acaba por atender cuando no lo necesita, creando una necesidad donde antes no la había, ya que al despertarlo, lógicamente tiene que ocuparse ahora de dormirlo. Esto genera un empobrecimiento tanto del descanso del adulto, como del propio niño.

La regla que da Garrido García es clarísima: "si hace ruido, pero no llora y tiene los ojos cerrados, no hagas nada".

2) Dormir al niño con el biberón o la leche cada vez que se despierta

Naturalmente esto creará más interrupciones en el sueño de papás e hijo, pues habrá más orina, más deposiciones, más pañales qué cambiar y más malestar en la noche, además de que durante el día probablemente acabe por no comer bien, debido a la costumbre.

Me pregunto si aquí no está uno de las semillas de algunos problemas de crianza posteriores, como el "te compro lo que quieras para que dejes de hacerme berrinche" o "te doy un celular para que estés tranquilo" (¡y resulta que el niño tiene 3 años!) o, en general, "te consiento, te consiento, te consiento, porque creo que eso es lo que necesitas". Si esto que estoy pensando tiene cierta lógica, pues tenemos un ejemplo claro de cómo algunas problemáticas de la niñez, adolescencia y adultez pueden comenzar en periodos muy tempranos, en la alimentación, en el manejo del sueño, o en los cuidados primarios.

Les recomiendo que lean este artículo; es bastante claro y propone soluciones que, de resultar interesantes, pueden consultarse con el pediatra a cargo.

Aquí el artículo:

 

3 sept. 2016

"La tristeza por la pérdida de un ser querido no se va con pastillas en un día"


El mes pasado puse aquí una entrada titulada "A alguien a quien se ha amado no se lo olvida en una semana". Encontré algo relacionado con eso: el diario español Correo, entrevistó al psiquiatra Jorge Pla Vidal. El título de la entrevista se parece bastante al de la entrada que puse. La entrevista se titula: "La tristeza por la pérdida de un ser querido no se va con pastillas en un día".

Jorge Pla Vidal dice en esa entrevista algo importante que quiero poner aquí como para reforzar la idea. Dice:

«La tristeza (...), que es una forma normal de reaccionar ante las pérdidas que tenemos en la vida, no siempre constituye una depresión. Tiene que ser una tristeza de una intensidad y una duración suficiente para que (...) podamos considerarla depresión. Y a veces, como vivimos con tanta prisa y nos ponemos a nosotros mismos unas metas muy exigentes, queremos que la tristeza que nos ha producido la pérdida de un ser querido nos desaparezca al día siguiente. Y eso no se puede conseguir, ni siquiera con pastillas.»

Pues eso, más o menos lo mismo que les comentaba hace 3 semanas en esa entrada. Me acuerdo que muchos pacientes me han preguntado en algún momento si no tengo alguna manera de borrar sus recuerdos o de desaparecer sus sentimientos. Naturalmente eso es imposible. Si perdemos a alguien o algo importante, pasamos por un proceso de duelo, estamos tristes, lloramos, nos enojamos, se nos va la motivación o incluso el hambre y/o el sueño se nos afectan. No hay pastilla mágica ni técnica psicológica milagrosa que nos anule la humanidad.