25 feb. 2015

21 feb. 2015

Obesidad infantil


Encontramos este interesante vídeo, de menos de 3 minutos, proveniente de México. Parece que se trataba de una campaña de prevención contra la obesidad infantil:
 

 
Podríamos agregar algo: además de que la obesidad infantil está asociada a enfermedades o afecciones cardiacas, del sistema circulatorio o a diabetes, también está asociada con varios problemas psicológicos como depresión, baja autoestima, trastornos de ansiedad, entre otros.
 
Por ello, es mejor que las loncheras de los niños incluyan sustancias alimenticias, no productos que ya sobradamente se ha demostrado que son nocivos, como los "snacks" o las gaseosas. Como dice la madre del protagonista del vídeo, está bien que de vez en cuando uno se dé un gusto o acepte una invitación, pero no es buena idea acostumbrar a los niños a consumir "alimentos" perjudiciales de forma sistemática. Aquí recordamos a esos papás que llevan a sus hijos todos los fines de semana a comer a Bembos's, McDonalds, Burguer King, y demás establecimientos de comida rápida. También recordamos a los papás que constantemente proveen de bebidas gaseosas a sus hijos.
 
Comer saludablemente no es sinónimo de comer feo, o comer desabrido. Hay que tener un poco de imaginación y buen gusto para comer cosas realmente ricas, sin caer en el facilismo de consumir "alimentos" perjudiciales. Y sí, también hay que querer darse el tiempo para dedicarse un poco a este tema.
 
Otro punto interesante en el vídeo: ese padre sufre del corazón y no ha cambiado significativamente sus hábitos alimenticios, conformándose con tomar pastillas. ¿Qué le está enseñando a sus hijos, que lo ven y son testigos diariamente de su comportamiento autodestructivo? Esto vale también para los padres diabéticos que, a sabiendas de que es necesario modificar sus hábitos, persisten en someter a su cuerpo a esa suerte de envenenamiento progresivo. Lo más peligroso es que lo hacen delante de sus hijos, resultando en modelos absolutamente negativos, entre otras cosas.
 
 
 
 
Otra entrada relacionada al tema: Comida chatarra puede aumentar la impulsividad.


15 feb. 2015

Los papás perfectos del "face"

Algunas ocasiones la sabiduría popular es muy lúcida, cruelmente lúcida. Encontramos esta imagen circulando por Facebook:


Obviamente es un chiste, pero un chiste muy crítico que puede tocar de algún modo o hacer pensar a muchos papás acerca del tema de la imagen, de las apariencias, de cómo seleccionamos sólo lo mejor para compartir con el resto, mientras que la basurita se queda en casa (lo que de alguna forma es esperable).

El peligro está cuando el papá se cree su propia mentira y se olvida de "limpiar la basurita", convirtiendo su apariencia, su exterior, en algo maravilloso, mientras que en la intimidad se empiezan a acumular los problemas, siendo al final los hijos los que terminan más perjudicados.

10 feb. 2015

A veces es mejor no tener cerca a los papás

Recuerdo que hace algunos años una maestra mía dijo algo durísimo, tanto que hasta medio me reí amargamente porque llegaba ya a límites tragicómicos. Comentando acerca de un perturbado padre de familia que les cortaba las uñas tan pequeñas a sus niños, pero tan pequeñas, que les acababa saliendo sangre de las puntas de sus 10 dedos de las manos y de los 10 dedos de los pies, sentenció: "ese padre les haría más bien a sus hijos estando muerto".

Algo chocante era que esta maestra mía siempre ha sido una persona muy acomedida, prudente, sin excesos. Era de la última persona de la que habría esperado un comentario así. Pero tenía razón. A veces, los padres están tan mal que verdaderamente parece preferible para la salud de la criatura la orfandad, la adopción o la institucionalización.

Comento esto a propósito de una noticia que salió recientemente:



Recuerdo que cuando yo era un preadolescente, vi una película que trataba de una muchacha de unos 16 años que queda embarazada y da a luz a una bebé. La muchacha decide hacerse cargo de su hija. Sin embargo, hacia el final de la película decide darla en adopción. ¿Por qué? Porque llegó un momento en que su bebé lloraba y lloraba, como suelen llorar las criaturas, y ella, en su inmadurez y en su insanía, tomó a su niña, desesperada porque no se callaba, la zamaqueó en el aire rogándole que se calle (como si pudiera entenderla) y finalmente la arrojó a la cuna desde donde la tenía, como quien tira enojada una mochila. Su bebé se silenció entonces, pero porque había quedado inconsciente por el golpe.

La adolescente de esta película hizo lo mejor que pudo como madre: darse cuenta de que ella le haría más daño a su hija criándola que entregándola en adopción.

Volviendo a la noticia

Reflexionando acerca de esto, no puedo dejar de imaginarme cuán mal de salud tiene que estar alguien para agarrar a bofetadas a una niña de un año y medio. Ya hay que estar mal para golpear a un hijo en general, pero es que esto se agrava cuando vemos que la persona está agrediendo a una criatura tan pequeña. Aquí ya no hay razón que valga, es el reinado de la sinrazón, porque es evidente que a bofetadas no va a lograr que se calle una niña de esa edad. Aquí simplemente se trata de descargar la ira que le produce las demandas de la niña, sólo se trata de "darle su merecido", de sacar la inmensa rabia que se siente.

Frente a este tipo de relación malsana de maternidad, uno recuerda que a veces, en determinados casos, los padres hacen daño y que sí existen mejores opciones en su reemplazo.


Diego Fernández Castillo
Psicoterapeuta
diego.fernandezc@pucp.edu.pe

6 feb. 2015

¡Se te va a caer!

Otra muestra del poder que las afirmaciones proféticas negativas de los papás tienen sobre la autoestima de sus hijos:

Ilustración: Bougribouillons

"¡Se te va a caer!, ¡te vas a caer!, ¡lo vas a romper!, ¡lo vas a malograr!" Señores papás, tengan cuidado con jugar al brujo, al adivinador, al profeta, al que sabe el futuro de esa forma tan negativa. Resulte lo que resulte siempre va a traer un resultado nocivo: si no sucede lo que el padre dice, este pierde autoridad innecesariamente; si sucede lo que el padre ha predicho, el hijo acaba convenciéndose de que es un inútil.

Mejor es hacer lo que se ejemplifica en la caricatura: los papás manifiestan su sentimiento de temor y sugieren a su hijo cuidado o hacen algo para dar seguridad (como en la caricatura anterior). Es mejor acompañar a los hijos en los riesgos, y ser sinceros con los sentimientos propios (el temor por dicho riesgo), que profetizar una desgracia sin hacer absolutamente nada más que coronar la confirmación de la desgracia con un "¡te lo dije!" (conclusión solapada: "eres un inútil... y yo ya lo sabía").

1 feb. 2015

¡Te vas a caer!

A veces una caricatura vale más que mil palabras:

Ilustración: Bougribouillons