27 ene. 2015

Falta de deseo sexual en la pareja

Queremos compartir esta nota aparecida en un programa televisivo en diciembre último. Es un tema interesante con respecto a la vida sexual de las parejas, en especial de las que ya tienen bastante tiempo.



Resumiendo

- La falta de deseo sexual en las relaciones de pareja también puede afectar a los jóvenes.

- El estrés, la rutina o las obligaciones familiares pueden influir, pero NO son los factores más importantes.

- Los factores hormonales asociados con la edad, como la menopausia, hacen que el deseo sea más lento, pero no lo elimina, NO es causa de la falta de deseo en la pareja.

- Lo que aburre o desgasta la vida sexual de una pareja es el egoísmo de buscar siempre la propia satisfacción en el coito, y sólo en eso ("genitalizar" la relación de pareja).

Recomendaciones

- La pareja tiene que hablar de su vida sexual. El no hablar de lo que quieren con su pareja es síntoma de que hay un problema.

- Variar los lugares en dónde se mantienen las relaciones sexuales.

- Variar las horas en las que se mantienen las relaciones sexuales.

- Darle peso a "los previos".

- Satisfacer fantasías de la pareja (por lo que vuelve a ser importante el hablar).

- Besarse más.

- Es en el erotismo, en la seducción, en lo que las parejas pueden trabajar. El sexo en sí, como coito, es limitante.

- Evitar reproches o enojarse ante la falta de deseo de la pareja. Esto sólo empeora las cosas. Recordar que uno mismo también es parte del problema.

- Consultar con un profesional si no se sabe qué hacer.

23 ene. 2015

Ajedrez versus problemas de memoria

Hemos visto compartiéndose en Facebook esta imagen, proveniente de Selecciones México:


Tal vez es un tanto exagerada la afirmación de que el ajedrez sea una "cura" para los problemas de memoria asociados al paso de los años, pero sí creemos, definitivamente, que debe ser un factor protector importante, especialmente para los que ya tienen la práctica desde más jóvenes. Nos gustaría en algún momento presentarles alguna investigación reciente al respecto.

Ahora bien, las personas que ya están en la tercera edad y les gusta el ajedrez, bien podrían buscar jugarlo, si desean y les divierte. El sistema nervioso se dinamizará con el juego y las exigencias lógicas y estratégicas que presenta, lo que con cierta práctica podría traer consecuencias positivas o prevenir problemas a futuro.

Para las personas que ya están en la tercera edad, pero que no saben jugar ajedrez, si desean podrían pensar seriamente en aprenderlo. Como bien dice la doctora Rocío Fernández Ballesteros, los retos en la tercera edad, cuando son posibles de superar y cuando son asumidos con motivación, son capaces de cambiar, para bien, muchos aspectos de la vida y de la salud de las personas mayores. En el caso del ajedrez, sólo hace falta un buen maestro y alguien con quien jugar.

16 ene. 2015

Pregúntale a tu papá / pregúntale a tu mamá


Especialmente cuando nuestros hijos son adolescentes (aunque también antes) se da la escena conocidísima aquella de que el hijo aborda, por ejemplo a la mamá, y le pide permiso para ir a una reunión, a una fiesta o a quedarse a dormir a la casa de algún amigo, viniendo entonces la clásica respuesta: "pregúntale a tu papá".

Incluso a veces sucede que el hijo va efectivamente con su papá a hacerle el mismo pedido, resultando que éste le responde "pregúntale a tu mamá", dándose una situación caricaturesca en la que el menor ve que sus padres no asumen la responsabilidad de una decisión y lo "pelotean", como si se tratase de una papa caliente.

Inseguridad de los padres

Esto puede suceder porque los papás no están seguros de cuán adecuado sea decir "sí" o "no" ante el pedido del hijo. También se puede dar porque papá o mamá  no se sienten con la autoridad suficiente, o porque quieren evitar el conflicto con su hijo, ya que la respuesta sería "no", lo que generaría una disputa (discusión o pedidos insistentes), entonces manda a su hijo con su pareja para librarse de ello.

Si no es tan bueno dar esta respuesta, entonces, ¿qué se podría decir?

Tomar la decisión en pareja

El hijo aborda a su mamá y le pregunta:

- Mamá, ¿puedo ir a la fiesta de fulanito?

Entonces, la mamá siente la inseguridad. No sabe qué decir. Cualquiera de las dos respuestas (sí o no) no acaban de convencerla poniéndola en una situación molesta. Pero ella sabe que es mejor no responder "dile a tu papá", entonces dice algo así:

- Hmm... no estoy segura; déjame hablarlo con tu papá y de ahí te respondo.

Lo que se dice se cumple

Dicho esto, es necesario que la mamá haga, apenas pueda, lo que aseguró. Conversará el tema con el papá y juntos tomarán una decisión.

Naturalmente, hacer esto requiere una relación de pareja armoniosa, e incluso puede aplicarse también con papás separados.


Ventajas

A veces los hijos se dan cuenta de estas inseguridades y de que los papás pueden no conversar sus decisiones. Entonces usan esta información para manipular a sus padres. Por ejemplo, la mamá le dice al hijo que no puede ir a la fiesta. El hijo va con su papá y éste le dice que sí. Entonces el hijo se empieza a alistar. Cuando la mamá se da cuenta, el hijo ya tiene una respuesta:

- ¡Pero mi papá me dio permiso!

Resultado: problema disciplinario, agravado por el hecho de que papá, sin querer, desautorizó a mamá.

- Ventaja 1: conversando las decisiones ambos se evitan estas manipulaciones. Papá y mamá darán la misma respuesta.

- Ventaja 2: al dar ambos papás la misma respuesta, el hijo tiene la experiencia de solidez disciplinaria y moral en ellos. Esto lo incorporará para sí mismo y para su vida presente y futura.

- Ventaja 3: también se le brinda al hijo un modelo de toma de decisiones pensadas, no impulsivas.

- Ventaja 4: el hijo obtiene un modelo y una experiencia de rectitud y solidez, que al mismo tiempo es dialogada y flexible.

- Ventaja 5: el hijo experimenta una pareja de papás coherente, sin contradicciones.

Recordemos que la pareja de padres es el primer modelo de relación de pareja y de paternidad que tienen las personas. Es importante darles un buen primer modelo.


Diego Fernández Castillo
Psicoterapeuta
diego.fernandezc@pucp.edu.pe