29 mar. 2014

Cuidado con la información en Internet

 
Todo medio de comunicación exige una cierta dosis de escepticismo por parte del que recibe la información, a riesgo de ser desinformado o, en el peor de los casos, engañado. Y esto es recomendable desde la comunicación oral de persona a persona hasta la comunicación a través de los medios masivos, como la prensa escrita, la televisión, la radio y, desde hace algunos años, Internet.

Buscando información sobre salud psicológica en Internet

No es recomendable, entonces, creer a ciegas en todo lo que se oye o lee, no porque haya malas intenciones necesariamente, sino porque todos los seres humanos somos susceptibles de equivocarnos y de dar información errónea.

Esto se vuelve más importante y vital cuando la información que recibimos tiene que ver con nuestra salud o la salud de las personas que nos rodean o de las personas de las que somos responsables, como nuestros hijos. Cuando hablamos de la salud, ya no estamos hablando de información sobre hechos externos, si no que estamos hablando ya de asuntos que tienen que ver con el cuerpo y la mente, asuntos internos, por decirlo de algún modo. Y esto cobra importancia en la medida en la que la información que manejemos será en gran parte la que determine nuestras acciones o nuestras omisiones frente a los problemas relacionados.

El  riesgo de recibir información errónea siempre existe, pero se hace particularmente evidente en Internet, donde personas de todo tipo pueden publicar contenidos que muchas veces son equivocados, quedando ahí colgados a la vista de todos.

Peligro de desinformación en Internet

Pensé en escribir esta entrada a raíz de un artículo que leí en una página web (de bonita presentación y de apariencia muy "profesional") dedicada a la crianza y a la primera infancia. Se trataba de un artículo en el que el autor acusaba a los médicos pediatras de dar información falsa y de hacer daño con sus recomendaciones a los bebés y a los padres. El eje de la discusión giraba en torno al tema de en qué momento es recomendable pasar a los bebés o a los niños a su propia habitación.

Pero más allá de tocar este tema de la habitación y los tiempos de los niños, que ya lo tocaremos aquí en su momento, lo que me llamó la atención fue la cantidad de información tendenciosa, prejuiciosa y equivocada que había en ese artículo. Cuando bajé a la sección de comentarios, vi que lamentablemente muchas madres y padres tomaban en serio este artículo y estaban igualmente indignados con los médicos pediatras, a los que acusaban de negligentes.

Me llamó la atención, luego, que había algunos comentarios que el autor y administrador de la web había calificado y publicado como "comentario irrelevante". Estos "comentarios irrelevantes" eran los comentarios de las personas que no estaban de acuerdo con lo escrito en su artículo. Adelanto que desde mi punto de vista, señales de soberbia como esta dan mucho qué pensar acerca del profesionalismo del autor.

Resulta que, leyendo con más atención, el autor es técnico en enfermería pediátrica, cosa que me llamó mucho la atención, ya que esta persona está autorizada a escribir sobre asuntos que tengan que ver con su oficio, y sin embargo estaba publicando artículos con recomendaciones sobre asuntos médicos.

Es como que yo, siendo psicólogo, publique artículos y administre una web sobre psiquiatría. O, más claro aun, es como que el farmacéutico le indique a usted qué medicamentos debe tomar o incluso contradiga o cambie lo que le indicó su médico. No es de ningún modo que el farmacéutico sea menos que el médico, ni que el psicólogo sea menos que el psiquiatra, ni que el técnico en enfermería sea menos que el pediatra, es que simplemente son profesiones distintas; necesarias, pero diferentes, frente a las que se aplica el famoso dicho aquel de "zapatero a sus zapatos".

Uno mismo es el que más se desinforma (de acuerdo a su conveniencia)

Aquellos papás que se apegaban a lo dicho en el artículo mencionado arriba, obviamente no son seres puros a los que una mente soberbia, irresponsable y pretenciosa ha engañado. No, estos papás están utilizando lo dicho irresponsablemente por el autor para justificar sus propias creencias erróneas y sus propios prejuicios. Lo que tal vez sucede en realidad es que no les agrada la recomendación del pediatra y buscan cualquier cosa para tirarse abajo la opinión profesional.

Esto nos lleva a la conclusión de que quien más engaña y desinforma a una persona es la propia persona. Por eso es recomendable estar atentos a esto. En el caso de los papás con el pediatra, sólo bastaba con no llevar a cabo la recomendación, ya que nadie les pone una pistola en la cabeza. No hay necesidad de sacar argumentos y contradecir al profesional sin uno mismo ser profesional en esa rama. A menos que uno busque una segunda opinión, de otro profesional, no de una persona que no ha estudiado para dar recomendaciones de ese tipo.

Cuidado con la información acerca de salud mental en Internet

Es recomendable, por todo lo dicho, nunca tomar lo leído en Internet como si fuera la recomendación que da un profesional cara a cara en un consultorio. Internet jamás reemplazará a los profesionales. En Internet usted encontrará información general que puede acercarse o no, en alguna medida, a su caso particular. Pero su caso particular es único e irrepetible, y, como tal, tiene sus propias necesidades; por eso debe ser pensado y analizado aparte, en un espacio y tiempo exclusivos.

Y digo esto sabiendo y teniendo en cuenta que yo mismo publico muchas veces en Internet. Pues sí, lo vuelvo a repetir, lo dicho en Internet, en primer lugar, son generalidades que, de haber algún problema, no satisfacen de ningún modo su caso particular. En segundo lugar, usted no conoce necesariamente al autor, no sabe por ende si es un profesional recomendable, o si está bien informado, ni siquiera puede que sepa si es un profesional. Así que cuidado, si hay problemas, es necesario darse el trabajo de ver personalmente a alguien.

Solo un profesional puede discutir una opinión profesional

Finalmente, es necesario sopesar las recomendaciones profesionales con opiniones de otros profesionales. Si un psicólogo le da una recomendación y usted duda de ella, busque una segunda opinión, de otro psicólogo, antes de iniciar tratamiento alguno, y acomódese. Igual frente a las recomendaciones médicas o de cualquier otra índole. Si un pediatra le da una recomendación y usted duda de ella, no pretenda rebatirla con la opinión de un enfermero o de la suya propia, busque la opinión de otro pediatra. Si le vuelven a decir lo mismo, cabe preguntarse si acaso es a usted a quien no le gusta la recomendación y por eso anda buscando quien la contradiga.

Para terminar, para darnos una idea, piense en usted y en su oficio o profesión. Piense en lo absurdo y fuera de toda lógica que sería que venga una persona X a contradecir lo que usted sabe, sin ser su colega y sin haber estudiado la misma carrera u oficio. Lo mismo sucede muchas veces en Internet y en otros ámbitos en lo que respecta a la salud mental. Por eso es mejor ser conscientes de esto e ir con cuidado, no sólo en Internet, sino en todos los demás espacios de comunicación.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe

19 mar. 2014

Las personas aprendemos mejor cuando nos sentimos bien

En el documento de la Universidad de Huelva que citamos en una entrada anterior, encontramos lo siguiente:


Más adelante, al final de dicho documento se concluye:

"Dada la relación íntima entre las estructuras cognitivas y las estructuras emocionales del cerebro, el aprendizaje se verá reforzado si se lleva a cabo en un clima emocional adecuado".

Esto significa que las personas aprendemos mejor cuando nos sentimos bien. El aprendizaje y la educación no están desligados de cómo se siente el que aprende algo nuevo. Al contrario, están muy relacionados.

¿Quién aprenderá mejor?

Hace unos días, en un programa de radio, pudimos escuchar cómo una madre golpeaba a su hija de 5 años porque perdía la paciencia al hacer la tarea con ella. La pregunta es, ¿esa niña aprenderá igual o peor que una niña que hace su tarea en un clima de comprensión, de paciencia, de apoyo o incluso de diversión?

¿Quién aprenderá mejor? ¿Un niño que estudia en una casa donde se puede jugar y estudiar con tranquilidad, donde las relaciones entre los familiares son buenas? ¿O un niño que estudia en una casa donde los padres llevan una relación terrible que a duras penas pueden disimular o que simplemente no pueden hacerlo, o en una casa donde es hostilizado por otros miembros con conflictos, sean hermanos, medio hermanos, hermanastros, primos, tíos o abuelos?

¿Quién aprenderá mejor? ¿Un niño que vive aburrido, sin jugar, solo, dedicado únicamente a estudiar? ¿O un niño que juega, que se desfoga, que está contento porque sus esfuerzos serán recompensados con horas de diversión?

¿Un alumno en un colegio tugurizado, con muchos alumnos por aula, con autoridades incapaces de controlar problemas como el acoso escolar o con profesores sin empatía que llenan de tareas a los estudiantes, que se burlan de los que se equivocan, o que incluso llegan al límite del delito, castigando físicamente a sus estudiantes? ¿O un alumno en un colegio donde siente un trato personal, donde no sólo se presta atención a las calificaciones, donde tiene garantizado el respeto, la consideración y el afecto hacia su persona?

¿Quién aprenderá mejor nuevas habilidades en su ambiente laboral, que a la larga traerá como consecuencia un trabajo bien hecho? ¿Alguien mal pagado, maltratado por la empresa u organización en la que trabaja, sin derechos laborales o trabajando 9, 10, 12 o hasta más horas por día o los siete días de la semana sin descanso? ¿O alguien bien pagado, bien tratado por sus superiores, con todos sus derechos tomados en cuenta, trabajando las horas y los días debidos?

Creemos que las respuestas a estas preguntas, y a muchas otras del mismo tipo en las que podamos pensar, irían de acuerdo a lo propuesto por los autores de la imagen que hemos querido compartir al inicio de esta entrada. Así que ya sabemos, aprendemos mejor cuando nos sentimos bien, y eso no sólo depende del que aprende, sino también del que le enseña y de todas las demás personas que lo rodean.

Referencia

Fundamentos biológicos del aprendizaje y la memoria. Universidad de Huelva. Departamento de Biología Ambiental y Salud Pública. Puede leer este documento aquí.

12 mar. 2014

Hábitos de sueño y sobrepeso


Cuando una persona tiene sobrepeso normalmente aparecen asociados algunos problemas de salud mental, como depresión o baja autoestima. La persona puede rechazar su propio estado físico, puede acostumbrarse a considerarse fea o gorda, puede sentir que las demás personas desaprueban o incluso rechazan su sobrepeso o tal vez pueda sentir que se burlan de ella (esto sucede mucho, por ejemplo, cuando la persona con sobrepeso es un niño o adolescente, ya que sus pares tienden a maltratar a los demás por sus "defectos").

Lo que se suele asumir directamente es que la persona con sobrepeso debe tener malos hábitos alimenticios o tal vez que no hace ejercicio físico. Pero en realidad hay más factores que pueden estar influenciando en esto. Así lo dice, por ejemplo, éste artículo:


En éste artículo podemos ver que los malos hábitos de sueño también influyen en el estado físico de las personas, y en particular en su peso. Les recomendamos leer el texto y tomar en cuenta las recomendaciones que se dan ahí. Así no sólo se atiende la salud física, sino también la salud mental. Dicho sea de paso, una vez más podemos ver que ambas, salud física y salud mental, van de la mano o, por lo menos, están conectadas.

11 mar. 2014

Estrés crónico y muerte neuronal


El estrés crónico en el niño pequeño le provoca pérdida de neuronas, especialmente en un área del encéfalo llamada hipocampo. Ésta área tiene varias funciones; por ejemplo, juega un papel importante en los procesos de memoria.

Cortisol, hormona del estrés

¿Por qué sucede esto? Se ha visto que el estrés provoca que el organismo libere una hormona llamada cortisol. La segregación excesiva de esta hormona es la que provoca la pérdida de neuronas debido a los cambios fisiológicos que genera en el organismo.

Niños sobre exigidos

Así que es importante pensar qué pasa con los niños a los que desde muy pequeños se les somete a situaciones excesivamente demandantes, por ejemplo, académicas o de rendimiento, o a situaciones no recomendadas o no deseadas, como trabajo infantil, cuidado de hermanos pequeños, hacinamiento, falta de recursos básicos, falta de sueño, o a situaciones de maltrato físico o psicológico o a experiencias de abuso sexual.

Por ejemplo, si usted es padre o madre y cree que por someter a sus hijos a una sobre exigencia les van a enseñar a ser mejores, se le sugiere tomar en cuenta la posibilidad de que su comportamiento pueda estar provocando precisamente el efecto contrario, afectando y dañando físicamente su sistema nervioso, del que depende todo su rendimiento presente y futuro en toda actividad que vaya a realizar.

El punto medio entre la sobre exigencia y la irresponsabilidad

Pero cuidado, estamos hablando de una "sobre exigencia". No estamos hablando de exigir lo necesario. Aquí es importante que los papás sepan diferenciar en qué momento las exigencias para con sus hijos pasan a ser excesivas o cuando más bien son muy bajas. Si hay dudas o desacuerdos al respecto, es necesario consultar con profesionales, absolverlas y aplicar las recomendaciones.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe