10 jul. 2013

Consecuencias de tener un hijo preferido

 
El hecho de que haya un hijo preferido también afecta al favorito, pues siente que debe responder a las expectativas que los padres han puesto sobre él. En cambio, el o los otros podrían sentirse menos queridos, lo que a largo plazo podría generar problemas de autoestima.

Fuente: UNAB.

9 jul. 2013

A ti te quiero más

 
Los papás podrían tener más cuidado al decirle a alguno de sus hijos "yo te quiero más a ti", comparando el cariño que sienten con respecto a su hermano o hermana. Este tipo de afirmaciones se puede dar en familias en las que los hijos mantienen una rivalidad en la que se disputan el cariño y los cuidados de los papás.

Algunos papás recurren a este tipo de afirmaciones para hacer sentir mejor a uno de sus hijos. Sin embargo, en primer lugar, lo más probable es que el niño no le vaya a creer al papá o mamá que diga esto, por más que acepte la declaración con aparente gusto o alivio. En el fondo, el niño sabe perfectamente que no se debería dar este tipo de preferencias, o, en todo caso, no se daría a su favor (si de verdad lo creyera no estaría en rivalidad con su hermano o hermana y no habría necesidad de consolarlo). Esto fija en la mente del niño la certeza de que su papá o su mamá miente y no es de confianza; y es que en el fondo podemos darnos cuenta de que se trata de una manipulación.

En segundo lugar, suponiendo que el niño le crea a su progenitor, se fija en la mente del niño la idea de que su papá o mamá es capaz de parcializar su afecto en detrimento de uno de los hermanos. Esto desestabiliza el sistema familiar en la mente del niño, lo hace endeble y sujeto a favoritismos, además que nos pone en alerta de lo manipulable que es el niño en cuestión.

Lo más recomendable sería decir la verdad: que a ambos hermanos se los ama y que de ninguna manera a uno se le quiere más que al otro.

Pero, ¿y si es verdad que mamá o papá quiere más a alguno de los hermanos?

Por supuesto estamos exceptuando los casos en los que de verdad el papá o la mamá siente que quiere más a uno. Nada de lo que hemos dicho arriba se aplica a estos casos. Aquí es verdad que hay favoritismo y es verdad que el sistema familiar no podría ser sólido para ninguno de los niños, ni para el favorito, ni para el que no lo es, ya que se está creciendo en un sistema familiar injusto, excluyente y parcializado (y por tanto eso es lo que aprenderá y así saldrá al mundo y a la vida).

En suma, los favoritismos de los padres hacia los hermanos pueden ser muy nocivos para los hijos, sean verdad o sean mentiras blancas.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe