30 mar. 2013

Obesidad y neuroplasticidad


La obesidad afecta negativamente la neuroplasticidad, provocando, por ejemplo, problemas de aprendizaje. Asimismo, se sabe que los niños obesos pierden la atención con mayor facilidad que los niños que no lo son.

Recomendaciones

- Evitar el exceso de azúcares y grasa en los alimentos.

- Practicar ejercicio físico o algún deporte.

- Si ve que su hijo o hija empiezan a mostrar sobrepeso y que va ganando kilogramos, póngase alerta e implemente acciones dirigidas a revertir el proceso (revisar los hábitos alimenticios, promover el deporte y, si es necesario, consultar con un profesional de salud y seguir sus recomendaciones).


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe

25 mar. 2013

La comida chatarra puede aumentar la impulsividad

 
La comida chatarra, los sándwiches, los helados, los snacks, las harinas, los dulces y golosinas que los papás les suelen comprar a sus hijos en la calle, en las tiendas o en las bodegas, o que, incluso, les ponen en la lonchera, son "alimentos" con un muy elevado aporte calórico.

Debido a esa elevada carga de calorías, estos productos, si son consumidos sistemáticamente, con cierta regularidad o en exceso, pueden generar un sobrante de energía que muchas veces los niños no saben cómo descargar, creándose condiciones para que manifiesten comportamientos impulsivos o brusquedad en su trato o en sus acciones, en general.

Recomendaciones

La recomendación es evitar crear un hábito del consumo de estos "alimentos" o, más aun, intentar evadirlos lo más posible, ya que su sabor hace que los niños les exijan a los padres que les den estas sustancias perjudiciales. Hay que evitar poner estos productos en las loncheras, pues entran a competir con alimentos más saludables. Con mayor razón, hay que evitar reemplazar las comidas con dichos productos.

 
Si se le acabó la comida de casa y tiene un McDonald´s a media cuadra, se sugiere olvidarse de darles a sus hijos la cena o el almuerzo ahí, o en cualquier establecimiento similar. Puede caminar o conducir un poco más y darles alimentos de verdad, que es lo que correspondería por naturaleza a un papá o a una mamá.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe

14 mar. 2013

Papás separados


Si usted se ha separado de su pareja, tiene hijos con ella, y ella se quedó viviendo con sus hijos en casa, mientras usted tuvo que irse a vivir fuera, le sugerimos:

1) Evite entrar en la casa de su ex pareja: es mejor evitar quedarse ahí haciendo cosas (como ver TV o ayudar a los chicos con las tareas) y más aun quedarse a dormir. Su presencia ahí puede generar confusión en los niños y adolescentes, y/o puede dar la sensación de que no ha habido una separación real. Lo más conveniente sería ir a buscar o dejar a sus hijos a la puerta de su casa, respetando estrictamente los acuerdos a los que han llegado.

2) Evite salir de paseo o hacer actividades en familia con su ex pareja y sus hijos: se genera la misma confusión mencionada en el punto anterior y se puede generar una falsa esperanza de reconciliación en los hijos.

3) Póngase de acuerdo con su ex pareja acerca de cómo organizar las vacaciones, las festividades y los cumpleaños: si estos acuerdos se ponen por escrito en una conciliación, mejor. Aquí la idea es evitar convertir a los hijos en una torta a repartirse entre los padres.

También es poco conveniente celebrar fechas especiales en familia con su ex pareja y sus hijos. Se puede generar una alegría y un buen momento en los chicos, pero al mismo tiempo se genera, por lo bajo, mucha confusión y poca claridad.

En resumen...

En resumen, si usted es el papá que tuvo que salir de casa, es necesario mantener una respetuosa distancia de su ex pareja, por lo menos en presencia de sus hijos.

Si, aun separados, usted y su ex pareja son muy amigos y quieren seguir pasando tiempo juntos, si ambos tienen nuevas parejas y los cuatro se quieren frecuentar, si comparten un grupo de amistades, o demás escenarios posibles, es mejor esperar a que los niños y los adolescentes maduren lo suficiente como para entender que así son sus padres, antes de pensar en hacerlos partícipes de todo aquello. Mientras tanto, es bueno mantener la respetuosa distancia mencionada, al menos delante de ellos.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe