28 oct. 2012

Premios y castigos

Ilustración: Lucía Fernández

Hay un texto llamado "Principios de aprendizaje y conducta" en el que se afirma: "tanto la sabiduría popular como la evidencia experimental nos dice que el reforzamiento inmediato es preferible al demorado".

Lo que escribe el autor se basa en muchos años de investigación científica y significa que mientras más rápido reforcemos o castiguemos una conducta, más efectivo será el reforzador o el castigo. Por el contrario, mientras más nos demoremos en reforzar o castigar, menos eficaz será dicho reforzador o dicho castigo.

Esto puede conllevar cierto interés para los papás, los maestros y toda figura de autoridad que deba mantener disciplina en niños y adolescentes. En general, esto compete a toda actividad en la que alguien desee que otro realice determinados comportamientos y no otros; por ejemplo, una empresa que desea incentivar a su personal. Pero aquí nos ocuparemos sólo de lo concerniente a la relación padres hijos.

El regalo de Navidad como premio

Una forma muy recurrente de intentar que los niños o adolescentes se porten bien o saquen mejores calificaciones es la del premio demorado para determinada fecha, que puede ser el cumpleaños, Navidad o vacaciones de verano.

Los papás suelen decirles a sus hijos: "si sacas buena nota, te regalo eso que me has pedido para Navidad". Los hijos suelen aceptar, a veces entusiasmados. Sin embargo, este tipo de premio no resulta tan efectivo y muchas veces sencillamente no funciona. Esto se debe a lo que hemos dicho anteriormente: el premio está excesivamente demorado; pasa demasiado tiempo. El niño o adolescente no ve un efecto positivo inmediato a su esfuerzo, sino que tiene que esperar varias semanas o meses antes de ver el efecto deseado. Por tanto, no aprende que estudiar trae consecuencias lo suficientemente buenas.

Podríamos agregar, además, que no es recomendable utilizar premios materiales como juguetes, bicicletas, golosinas, consolas de juegos de vídeo, dinero, etcétera, como formas de incentivar a los hijos que guarden disciplina o que obtengan buenas calificaciones. Pero si a esto se le agrega que el premio es demorado, nuestra acción será doblemente inefectiva.

El castigo del fin de semana, de las vacaciones o el castigo de larga duración

De la misma forma que los premios, incentivos o reforzadores, los castigos también funcionan de la misma forma. Muchas veces un niño o adolescente llega con una mala nota, con una llamada de atención disciplinaria o se ha portado mal en casa, y los papás recurren a castigos inefectivos (pero muchas veces muy dolorosos) como:

- "Ahora ya no irás al paseo del fin de semana".
- "Ahora te quedarás en casa en las vacaciones" o "ahora ya no harás fútbol en vacaciones".
- "No ves televisión por dos semanas" o "no sales en dos semanas" (o un mes o hasta dos meses).

Nuevamente, estos castigos que conllevan tanto tiempo en darse o que duran tanto, pueden infligir sufrimiento en el niño o adolescente, pero al final, el menor no habrá aprendido nada, debido a que no registra realmente que su acción haya originado un efecto negativo. Más bien lo que probablemente sentirá con mayor fuerza es que sus papás lo maltratan o que son malos.

Rapidez

Los reforzadores y castigos deben darse lo más pronto posible luego de la acción positiva o negativa del niño o adolescente. Mientras más tiempo pase, el niño o adolescente aprenderá menos. Además deben ser consecuencias de duración limitada. Mientras más dure el castigo o el premio, más pronto se le olvidará al menor que está siendo castigado o premiado por tal cosa que hizo.

Por ejemplo, si le va a quitar la televisión a su hijo, quítesela el mismo día que se portó mal. De repente, máximo, hasta el día siguiente, pero ya no más.

Por su lado, si busca reforzar una buena conducta o una buena nota, dele sus felicitaciones en ese mismo momento o saque provecho de lo que ha obtenido inmediatamente. Por ejemplo, si acabó de hacer un trabajo o una tarea, pueden ahora sí salir a tal sitio que deseaban o pasar determinado tiempo de placer ya sin la preocupación del deber pendiente.

Finalmente, habría que pensar también en que no todos los castigos y los premios son adecuados, por más rápido que se presenten. Ya mencioné que no se recomienda premiar con objetos materiales, especialmente lo relativo a los estudios. Tampoco se recomienda castigar, por ejemplo, privando de comida, encerrando a los menores en su habitación, golpeando o insultando. En el futuro intentaremos ahondar en este tema.

Referencia

Domjam, M. (2007). Principios de aprendizaje y conducta. Madrid: Thomson. Página 146.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe

19 oct. 2012

La importancia de tomar un buen desayuno todos los días

Ilustración: Lucía Fernández

Muchas veces se sale de casa por la mañana tomando sólo una taza de bebida caliente o un vaso de jugo, en vez de tomar un desayuno completo. Esto puede ser debido a muchas razones; el apuro, la falta de apetito o una dieta mal llevada.

Hay que tener cuidado. El desayuno es la comida más importante del día, debido a que, entre otras cosas, de ella se producirán las energías que necesitaremos para todo un día de actividades.

Consecuencias iniciales

Un día sin tomar un buen desayuno puede ser garantía de que aparezcan señales psicológicas negativas en el transcurso del día, debido a la baja de niveles de glucosa. Estas pueden ser cansancio, irritabilidad, desgano o flojera, ansiedad o incluso mareos. Si no tomar un buen desayuno se hace costumbre, tenemos un buen factor desencadenante de signos de depresión en la persona.

Consecuencias de mediano y largo plazo

La Organización Mundial de la Salud ya publicó hace años la idea de que muchas de las enfermedades que se han entendido como de origen físico tienen en realidad un comienzo psicológico. No tomar desayuno adecuadamente no es un asunto físico en un inicio, es un asunto de hábitos, un asunto psicológico, y más aun en aquellas personas que sabiendo que se están haciendo daño, persisten en hacerlo.

El hábito de no tomar un buen desayuno en realidad es una forma de no alimentarse bien. A la larga genera problemas de salud que se agregan a los problemas mencionados arriba: estos pueden ser gastritis (lo que luego puede generar úlcera, lo que a su vez puede generar cáncer), flacidez muscular, celulitis, problemas de circulación y sobrepeso.

Un buen desayuno todos los días

Salvo excepciones dictadas por profesionales de salud, todos deberíamos formar el hábito de no saltarnos esta comida tan importante y de consumirla bien, sin que falte cantidad ni calidad. Si se hizo tarde para salir, es necesario que se busque un momento lo más temprano posible, hasta antes del mediodía, para completar su desayuno; para los estudiantes puede ser durante el primer recreo o descanso. No llegar al mediodía sin haber ingerido un buen desayuno.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe